europe-map%20Download%20EURO%20MAP%20Gif%2001%2018%2008[1]Salir del país de origen en nombre de la supervivencia o con la legítima aspiración a tener una vida mejor respecto a la libertad individual es, indudablemente, una decisión que entraña sus riesgos. Mi experiencia personal, aunque repleta de sinuosidades, me ha hecho comprender en este hecho una suerte de aventura que nunca termina por más adaptados que estemos al país de acogida.

El continente que elegí hace ocho años fue Europa. Generosa parte del planeta nos atiende con su historia plasmada en castillos, lienzos, estatuas que con el tiempo perdieron su color. Nos atiende mostrándonos su grandeza pasada. Pero el extranjero que cargado con su historia viene a instalarse, encuentra también resistencia y la inevitable rivalidad del nativo; porque a cualquier lugar al que vayamos siempre encontraremos el rostro de lo humano, múltiple pero tan sabido a veces: solidaridad, concordia, resistencia, mezquindad, el sentimiento de propiedad respecto a un determinado país… Precisamente por ese rostro humano que está en todas partes, sospecho que el estatus legal es fundamental para facilitar la adaptación al país que decidamos emigrar. Este estatus va íntimamente unido a la paciencia -virtud imprescindible- no sólo en lo que se refiere a los trámites burocráticos, sino para irnos incorporando al tejido de una nueva cultura pues en el que se desplaza, el inmigrante, también hay resistencia. Y en la medida en que vayamos recorriendo paso a paso las dificultades, ventajas y desventajas de ser extranjero, del esencial esfuerzo que esto lleva consigo; en la medida en que descubramos que es posible vencer los vericuetos de la ley acoplándose y cumpliendo con ellos, esa nueva tierra tal vez se nos haga más familiar, invitándonos así a seguir en la obstinada perseverancia de lograr nuestros objetivos y al mismo tiempo hacer de esa nueva tierra parte de nosotros.

La tarea no es fácil, pero es posible llevarla a cabo con las rachas de optimismo y tristeza que acompañan esta aventura. Ha sido Milan Kunderakundera_milan[1] quien dijo que la experiencia del exilio cada uno la vive a su manera… Sin embargo, no estará nunca de más conocer los pasos de aquellos que tras la sostenida lucha por hacernos un lugar en un espacio que creímos del todo ajeno, finalmente lo hemos ido logrando, quizá marcados de por vida con la huella de la nostalgia por lo que atrás hemos dejado.

Léa Quipeló

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