Asesoría, gestor, intermediario.

Una de las cosas que he aprendido como inmigrante es que los consejos no son gratis.

En mi país y entre mi grupo de amigos y conocidos cuando alguien tenía una duda o un problema, llamaba a la persona que tenía más experiencia en el asunto en particular y se sentaba, con un café o con un trago, una noche o un fin de semana, a plantearle el problema y juntos buscaban soluciones. Se hacía como un favor y se hacía con gusto.

Grande fue mi sorpresa cuando, aún viviendo en mi país, cuando desarrollaba con un  grupo un proyecto de seguros y necesitábamos apoyo tanto técnico como financiero de alguna compañía extranjera, le encargamos a uno de nuestros socios en el extranjero de conseguir una cita con una compañía con las características que necesitábamos; él le pidió a un amigo el favor de que le consiguiera esa cita,  a la cual asistimos. A las pocas semanas (para el asombro de todos nosotros) nuestro socio recibió de parte de su amigo una cuenta por honorarios prestados. Con el deseo de no perjudicar a nuestro socio extranjero se negociaron y pagaron esos honorarios. En ese momento pensé: “¿Cómo es posible que alguien se aproveche de su amigo? ¿Cómo es posible que le cobre un favor?  La verdad que esa sociedad es altamente mercantilista……”

Ahora que vivo fuera de mi país de origen me doy cuenta que esos favores se cobran, sin ningún tipo de vergüenza. El conocimiento y las relaciones se manejan como una “mercancía” (commodity) y a la persona que abre una puerta ó dá un consejo le tomó  años de preparación intelectual, ó de  hacer relaciones con las personas adecuadas ó de intercambiar favores para poder tener acceso a una determinada fuente. Ocurre en todas las esferas, desde las instituciones más poderosas, con la figura de los “influenciadores de opinión” (lobbyists) hasta los individuos más humildes, que buscan un asesor o gestor.

La figura del gestor todos las conocemos en nuestros países: es un individuo que abre

puertas que en condiciones normales están cerradas ó son inaccesibles. A cambio de una

cantidad, él logra que podamos resolver algo que en condiciones normales es gratis, pero

imposible ó casi imposible de realizar.

En los países desarrollados existe legalmente la figura del gestor, pero es diferente aquí;

lo que él hace es básicamente encontrar el camino más corto para obtener lo que

deseamos.

El hecho de buscar una asesoría me ha enseñado a mí personalmente que el pagarla me

va a aclarar el camino a tomar, los tiempos  realmente disminuyen y  a la larga resulta

más económico. Probablemente lo que buscamos podremos obtenerlo por nuestra cuenta

sin asesoría, pero de forma laboriosa y larga.

Recomendaciones:

Si necesita un consejo, ser asesorado en sus decisiones relacionadas con Inmigración, o un

gestor que le tramite algo que necesita, no dude, busque esa persona y páguele. Verá

cómo se le aclara su panorama.

Si no tiene recursos para obtener esos servicios, lea lo que escriben las personas que saben

sobre el tema. El Universo fuera de nuestros terruños es tan grande, que la especialización

se hace una necesidad.

Autor:  Felix Altaras

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