Me es indiferente comenzar por cualquier de los dos enunciados, sin embargo y en atención por el lector iniciaré el comentario que alude a la familia que sale de su País de residencia con rumbo al lugar “de moda”. No es la primera vez que pasa una temporada allí, podríamos decir que sus padres hace 50 años solían acudir al mismo hotel privilegiado por amigos y compatriotas, hoy no es el hotel, es un apartamento de su propiedad ubicado en una zona distinguida y con las múltiples comodidades que brinda la arquitectura contemporánea. Cuanto tiempo estarán allí? No es cuestión de presupuesto, alegremente será respondida esa pregunta con la simpleza de “cuando se compongan las cosas allá”. Demás está describir las bondades sociales en cuanto a seguridad, gastronomía, socialización, eventos, distracciones y también colegios privados. Acudir al sitio de encuentro diario, escuchar los comentarios de los recién llegados, las noticias corren y  hacerse notar forma parte del quehacer. Hay quienes evitan tanta “demostración” y prefieren aislarse en su propiedad generalmente autosuficiente contando con medio de transporte acuático además del terrestre. Toda esta descripción tiende a identificar unas vacaciones largas y tiene un comportamiento inusual en cuanto a la decisión de no regresar a su País de residencia, sin embargo y “por si acaso” se contrata un abogado especialista en inmigración y se procede en consecuencia.

Otra manera de ver el panorama consiste en analizar aquella familia que por razones profesionales considera una oportunidad llegar a ese lugar una vez estudiada todos los aspectos relacionados con licencia para trabajar en la profesión, medios de vida, colegio para los hijos, estabilidad en la oferta y demás aspectos vinculados a una “verdadera inmigración”. Bajo este esquema también es importante plantear que los hijos tienen un gran poder de atracción a sus padres para el lugar donde residen, toda vez que ese vínculo de consanguinidad suele ser muy fuerte debido al modelo de crianza, en consecuencia ello marcará la razón para salir del País. La religión, además de ofrecer una alternativa de creencia y fe, también agrupa a familiares y amigos para tomar una decisión del lugar a establecerse.

De manera que en ambos casos los motivos que impulsan una emigración son muy diferentes, aun estando debidamente planificadas  los dos, la calificación en un sentido corresponde a unas vacaciones obligadas y en el otro a una verdadera inmigración.

Conviene aclarar el concepto de exilio, siendo este una expatriación obligada por motivos básicamente políticos, en cuyo caso ninguna de las ofertas descritas en el artículo corresponde a esta descripción. No es mi intención valorar éticamente ni económicamente las características de los conceptos aquí enunciados, la validez de identificación le corresponde a cada quién según su ubicación, cualquier parecido del lugar con la realidad es pura coincidencia.

Autor: Max Sihman

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