La decisión de emigrar es una DECISION IMPORTANTE. Es un paso cargado emocionalmente de muchas incógnitas, anticipaciones y sueños. Cuando la decisión de emigrar no solo lo incluye a Ud. sino a toda una familia, la presión emocional crece exponencialmente en la medida en que Ud. asume las inquietudes de cada uno de los miembros de la misma. Si agrega a esto el hecho de que está dejando atrás a algunos miembros de la familia, amigos, el parque de juegos de su infancia, sus recuerdos, negocios y hasta su Patria, el nivel de carga emocional puede parecer intolerable.  Las emociones son tremendamente sensitivas  y pueden ser inestables y explosivas cuando existen tantas partes en movimiento durante el proceso de la mudanza.  Para su familia, especialmente para los niños, Ud. puede tener que poner el ejemplo de liderazgo de una nueva aventura y asegurarles que van a conocer nuevos amigos, a desarrollar coraje y aplomo y eventualmente van a triunfar.  Puede ser que Ud. no lo crea, pero una vez que la decisión está hecha y comienza la acción, la mudanza y los ajustes a la misma se vuelven algo más fáciles. Esto es, una vez que Ud. se lanza al trote de las actividades preparatorias necesarias para llevar a cabo su decisión eminente de mudarse, el nivel de ansiedad emocional va a bajar, en la medida en que Ud. sustituya preocupación por acción productiva. Al menos esto es verdad por un tiempo.

Tomar la decisión libera una buena dosis de energía emocional y mental que lo va a ayudar con los pasos iniciales hacia verdaderamente  “mudarse ”. Una vez que se ha mudado, Ud. ha llegado al umbral de su nuevo hogar. Ahora viene un tiempo en el que tiene menos control sobre los eventos y los tiempos. El proceso de entrada, el primer “hogar” temporal, la búsqueda de un hogar más permanente, las visitas y encuentros con amigos que llegaron al sitio de su nuevo destino antes que Ud. y que pueden estar ya instalados y en una etapa diferente, y esperar a que lleguen sus pertenencias para poder realmente instalarse en su nuevo hogar. Este entusiasmo de lo novedoso puede durar unas cuantas semanas. Con suerte, todos se cargan de esta excitación, hasta los niños, que descubren un nuevo colegio, nuevos amigos, a veces hasta un nuevo idioma. Por lo menos, este proceso de adaptación inicial se beneficia  de energía positiva cargada de adrenalina, emoción y anticipación por lo nuevo.

Desafortunadamente esto no dura para siempre. Una visión  y actitud positivas pueden ayudarlo a llevar la carga por un tiempo, pero ultimadamente Ud. debe enfrentar la tarea muy real y nada trivial de la adaptación permanente. Ud. viene de un lugar donde conocía las reglas (escritas y no escritas), hablaba el idioma, entendía  cómo debía comportarse, se sentía “confortable en su piel”, por así decirlo. Ahora se da cuenta  que los ejemplos que escuchó sobre lo fácil que es adaptarse eran algo exagerados.  La claridad de las reglas y procesos no es tan sencilla como pensó que iban a ser. Frecuentemente, la adaptación es más difícil para los adultos que para los niños. Se acumula la presión a medida que es difícil encontrar trabajo adecuado, en un ambiente en el que Ud. no tiene su red de contactos comerciales anteriores, sus hijos pueden encontrar que el colegio es difícil mientras se adaptan a un nuevo sistema, el idioma que Ud. ha terminado por dominar ahora suena extraño cuando el dialecto coloquial local es difícil de seguir, los amigos se tornan distantes, la vida social es limitada, cara y exigente, y los gastos continúan creciendo mientras los ingresos fluctúan.  Es, definitivamente, una montaña rusa emocional  de altos y bajos. Puede ser excitante, aterradora, divertida y  atroz a la vez.

Cuando esto ocurre Ud. puede sentir que está perdiendo el control de la situación.  Siente el estrés  y las presiones y ve la tensión en las caras de su  pareja y de sus hijos. Puede ser que comience a distorsionar la verdad cuando habla con sus amigos y familiares que están en su país de origen, que lo quieren, se preocupan por Ud. y le desean lo mejor. En su fuero interno puede empezar a cuestionarse la validez de su decisión original, y, a medida que  van apareciendo emociones negativas, puede ser que experimente estados de ánimo negativos que trasciendan su yo inmediato y comience a transmitir sus preocupaciones y dudas a todo el mundo. Ud. de pronto siente el peso de las emociones tan agudamente que se ve paralizado y no puede actuar. Esta parálisis limita su habilidad para pensar con claridad, para disfrutar de la vida , para ser bueno consigo mismo, y para dedicar sus talentos y energía hacia construir el futuro que desea para su familia y para si.

ENTONCES …..Qué puede hacer al respeto?

Esto lo discutiré en la segunda parte de mi artículo, en el próximo número del blog.

Autor: George Kastner