En el número anterior me referí a las emociones que Ud. puede sentir ante el estrés de la inmigración. Hablé de cómo Ud. puede paralizarse y dejar de actuar.

Entonces……Qué puede hacer al respecto?

Para empezar, dese a si mismo más tiempo. Aprenda más sobre cómo funcionan las cosas en su nuevo ambiente. Converse sobre la mudanza y sus inquietudes al respecto con su pareja, sus hijos adolescentes y con otros con los que Ud. puede contar para proporcionarle soporte moral. Aunque mucha gente puede no admitirlo inicialmente, la mayoría ha pasado por un proceso emocional similar, con diferentes grados de intensidad y duración. El cambio es difícil. No importa cuál sea o cuán grande. Aún así, la tensión creativa entre la  realidad y el sueño puede impulsarlo hacia adelante si Ud. entiende el proceso por el que está pasando y lo usa de una manera productiva. Las diferencias entre los distintos resultados potenciales están en cuán rápido el individuo “agarra al toro por los cuernos” y se sacude las voces internas negativas. Debido a la energía que Ud. tuvo que desarrollar para comenzar la mudanza, y a que la realidad actual no cumple con sus expectativas originales, las voces críticas negativas en su cabeza pueden magnificarse. Sin embargo, tan pronto deja su pasado atrás y avanza al presente dispuesto a enfrentar retos, la vida en realidad se calma. Ud. puede pensar. Ud. puede actuar.  Ud. puede tomar decisiones con nueva fuerza. No sea duro consigo mismo. Existe solo preparación y Ud. no puede anticipar todas las cosas con las que se va a enfrentar. Únicamente tenga confianza en que Ud. ha tomado una decisión y comprométase a hacer que ésta funcione—- para todos los involucrados. Deje de preguntarse “Por qué?” y comience a mirar el “Cómo?”. Deje de compararse con otros y construya su propio puesto y nicho de actividad.  Deje de buscar la mejor solución posible y encuentre una solución razonable adecuada; deje de comparar cómo era antes y simplemente obtenga lo máximo de cómo es ahora.

En realidad, toda la situación le da la oportunidad de explorar una nueva forma de vida en su nuevo ambiente.  Esto requerirá que desarrolle nuevas habilidades, que haga ajustes y que adopte nuevas ideas y procedimientos. Encontrar su puesto en un nuevo vecindario o comunidad facilitará la transición.  Tómese su tiempo y visite centros comunitarios locales, o centros religiosos que son afines a sus creencias. Esta actividad puede permitirle pasar más tiempo con su familia y compartir el entusiasmo y la anticipación de descubrir nuevos sitios, nuevos amigos, nuevas razones para reír, y compartir nuevos sueños e ideas sobre el futuro que ustedes están logrando día a día.

Por otra parte, si Ud. permite que el proceso, con toda su intensa y exigente carga emocional, lo venza —- y esto le ocurre a muchos inmigrantes—- Ud. va a dedicarle una cantidad enorme de energía que va a desperdiciarse y se va a manifestar como un gran lastre emocional. Sus emociones van a  abrumarlo y se va a tornar impaciente con el proceso, consigo mismo y con su familia. A medida que este lastre emocional crece, su insatisfacción con su decisión y ultimadamente con sí mismo crece también, y su necesidad de algún tipo de logro inmediato, o, por lo menos, de algún progreso, aumenta, pero la negatividad hace muy difícil que lo obtenga. Si las cosas no salen como Ud. quiere, los sentimientos negativos crecen en paralelo a su energía gastada, y corre el riesgo de deprimirse, enfadarse y volverse desagradable — un estado mental que no es el adecuado para abordar una situación demandante como lo es una mudanza.

En sus manos está el darle la vuelta a la situación y convertir esa energía en una ventaja.

Desacelérese!  Piense bien en los pasos que va a tomar. Sincérese con su pareja. Enfrente la situación un paso a la vez, buscando pequeñas victorias ,o, como se dice coloquialmente “los mangos bajitos”  y celebre esos triunfos iniciales, no importa cuán pequeños sean. Cada paso hacia delante es significativo y debe ser celebrado.  Recuerde que sus hijos interpretan sus reacciones cada día; ayúdelos a desarrollar la resiliencia que necesitan para tener éxito en sus nuevas escuelas, en los parques, en el vecindario. Las corrientes iniciales de pequeñas alegrías son contagiosas, y el resto de su familia va a crecerse con la energía y las vibraciones positivas. Esto, a su vez, va a estimularlo a Ud. a apreciar sus logros diarios a medida que se va edificando una posición en el nuevo ambiente que está conociendo paso a paso.  Sea bondadoso consigo mismo. Sea amable. Sea positivo. Puede no ser fácil, pero la satisfacción de estar todos juntos trabajando en este reto va a valer la pena.

Sus ventajas emocionales se convierten en un reservorio de energía, ideas, y perspectivas positivas; entonces, con paciencia y persistencia, Ud. y su familia van a estar en camino de hacer realidad su sueño de una nueva vida. Más aún, los llevarán a  creer verdaderamente que: “Si, Ud. puede!” y “Si, lo logramos!”

 George Kastner

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