Emigrar representa una decisión sumamente difícil, sobre todo si has vivido toda tu vida en el país donde te encuentras, naciste allí o llegaste muy pequeño, creciste, estudiaste y trabajas allí.  Toda tu familia y tus amigos te rodean y te brindan un sistema de soporte que es difícil de dejar. Sin embargo, por múltiples razones y circunstancias has decidido dejar este lugar confortable,  para vivir en otro país,en busca de un mejor futuro para tu familia, a pesar de lo incierto, diferente y desconocido que ello puede ser. 

Ya tomada la decisión, que, en realidad, es lo más difícil, debes prepararte para hacerlo lo mejor posible, lo menos traumático.  Para ello debes haber resuelto varias cosas básicas como:

-Consultar con un abogado de Inmigración para saber con exactitud los requisitos necesarios para obtener  una visa correcta para poder emigrar y trabajar en el país escogido.

– Asesorarte con expertos del lugar (consultores  en inversiones, en negocios), o conocidos que ya han emigrado, sobre diferentes opciones de vivienda, trabajos.

– Con respecto al tema que la educación, debes tomar en consideración lo siguiente:

 

1. Si es posible, asesorarse con un consultor educativo del área, o, por lo menos,  consultar con amigos o conocidos que ya pasaron esa experiencia. En este último caso, es necesario evaluar muy bien las recomendaciones, porque a veces están parcializadas por las experiencias personales  de ellos.

2. Tomarse el tiempo para visitar diferentes colegios y averiguar cuáles son los requisitos de admisión, los documentos a consignar, las fechas de evaluación para nuevos alumnos y cualquier otro tema que pueda favorecer el cambio.

3,-  Si se va a emigrar a un lugar donde el idioma es diferente al del país de origen, es fundamental estudiar el nuevo idioma con tiempo, para evitar problemas de comunicación, ya que ello dificultaría el proceso de adaptación.  Al ubicar al niño en la escuela nueva, es conveniente, de ser posible, que el docente o algún compañero, hable el idioma de tu hijo, ya que ello facilitaría su incorporación al medio escolar.  Sin embargo, este es un aspecto que no debe preocupar demasiado, ya que los niños  aprenden rápidamente el idioma.

4.-  Preparar la documentación de tus hijos menores, para tener todo lo requerido para salir del país de origen, entrar en el nuevo, e inscribirlos en la institución educativa que escojas. Muchos países requieren de una autorización de salida del menor, notariada y firmada por ambos padres.  Si hay un divorcio de por medio, estos trámites deben hacerse con tiempo de manera de tenerlos listos para el momento de salida.  Si se trata de un padre fallecido, debe ello tomarse en cuenta, presentando la partida de defunción en el momento de sacar el permiso de salida del país ante las autoridades competentes.

5.- En cuanto a los récords escolares (notas, diplomas, títulos), deben prepararse con tiempo, pues implican un largo un proceso burocrático. Deben solicitarse al colegio donde estudian los hijos para luego legalizarlos en el Ministerio de Educación, Ministerio de Relaciones Exteriores y posteriormente traducirlos con un traductor Publico. Es muy importante, a través de un experto reconocido, hacer las equivalencias de notas, ya que las escalas de un país no necesariamente corresponden a las escalas de aquel al que se va a emigrar.  Por ejemplo, hay países cuya escala es del 1 al 20, otros cuya escala es del 1 al 100, y otros que evalúan con letras.

6.- Constancias: Otro aspecto importante es recopilar todas y cada una de las constancias de actividades extracurriculares en las que los hijos participaron, ya que en muchas oportunidades son tomadas en cuenta en el proceso de aceptación en algunas escuelas, colegios o universidades y pueden hacer la diferencia entre ser admitidos o no.  En el proceso de selección, estas instituciones  educativas evalúan al niño o joven como un todo, por lo tanto, su participación como Scout, o como miembro de un equipo de natación u otro deporte podría ser útil en esas circunstancias.  Así mismo, su participación en actividades comunitarias, sociales, de desarrollo personal, laborales, etc., todas las cuales son apreciadas como de gran importancia al evaluar al futuro alumno.

7.-  Estructura educativa: Debes tomar en cuenta la estructura del Sistema Educativo del país de donde provienes versus el del país donde te estás radicando.  El número de años de escolaridad no coincide en muchos casos, por lo tanto, podría ocurrir que a tu hijo le corresponda terminar un año más tarde la escuela. Tampoco coinciden los programas o currícula, de allí que, en ciertos casos, podrían ubicar al niño un año por debajo del nivel o grado que estaba cursando en su país de origen, así como también puede ocurrir que adelanten un año a tu hijo por haber cubierto contenidos que corresponden a un grado superior.  La evaluación del futuro alumno así como sus récords determinan la decisión a tomar.

8.-  Zonificación: En muchos países existe la zonificación escolar en la educación pública, ello quiere decir, que los niños deben ir a los colegios que correspondan a su área de domicilio.  Es sumamente importante conocer las instituciones educativas a las cuales estaría asignado tu hijo, su calidad educativa, sus instalaciones, la población que atiende, antes de decidir la zona de la ciudad donde vas a vivir.  Se debe tomar en cuenta tanto la escuela Primaria como la Secundaria, ya que puede darse el caso de un área donde la Primaria sea excelente, mas no hay cerca un Liceo, o, este no es de buena calidad, o no tiene buenas instalaciones.  Se trata de prevenir, en lugar de lamentarse cuando ya es demasiado tarde.

Por último, es importante enfatizar, que una actitud positiva frente al cambio facilita el camino, y, el ejemplo que los padres den a sus hijos en este sentido les ayudará en su adaptación a una nueva vida.

Anita Lapco, M.Sc.

Consultora en Educación

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