No ceso de maravillarme de  la capacidad que tenemos nosotros los humanos de pensar de maneras tan diversas. ¿Por qué digo esto ahora?

El otro día estaba en una fiesta infantil de un amigo mío de la Vieja Patria  y me sorprendió la cantidad de personas conocidas que se habían juntado para ese evento; me recordaba las fiestas a las que asistía con mis hijos antes de emigrar y me dió una alegría inmensa ver como estábamos reunidos. Se lo comenté a otro conocido de mi tierra natal, que vive en otra ciudad de este país, y estaba de paso para esa festividad y  su respuesta me dejó boquiabierto: “Yo creo que vivir en un ghetto no es bueno, eso era para otras épocas.
Yo prefiero la individualidad”.

Su comentario me puso a reflexionar PROFUNDAMENTE, porque una de las cosas que me ha ayudado y que he disfrutado en mi emigración, es el estar cerca de personas que piensan y actúan de forma similar a mí; las encuentro en restaurantes, cafés, negocios. Nos encontramos socialmente, cenamos juntos, nos invitamos a fiestas, asistimos a los funerales de los que conocemos, etc. y creo que esto ha hecho que mi emigración no fuese tan traumática. No lo considero  para nada un “ghetto”.

Por el otro lado está lo que mi conocido me expuso que era para él la “individualidad”: buscar esencialmente lo nuevo, sin amigos o costumbres de antes, desarrollando la adaptación en base a lo que en el ambiente al que llegamos, asimilándonos, sin red de apoyo y creando nuevas redes, solos

Decidí investigar un poco y busqué el término ghetto en Wikipedia : “Un ghetto es una sección de una ciudad ocupada por un grupo de personas que viven allí, especialmente debido a la presión social, económica o jurídica. El término ghetto fue utilizado originalmente en Venecia para describir el área donde los judíos fueron obligados a vivir. Un ghetto ahora es descrito como un área urbana hacinada, a menudo asociada con una población étnica o racial específica.”

Es un hecho que cada población que emigra busca ubicarse en un sitio donde pueda tener un sentido de afinidad, un sentido de comunidad. Es por eso que en New York y en muchas otras ciudades de los Estados Unidos existen Chinatown y Little Italy; en Miami existe Little Haiti y Little Cuba. Estas son comunidades que llevan decenas de años establecidas y a pesar de haberse incorporado a la sociedad americana, siguen cerca unos de otros por su afinidad social, económica, racial, étnica. Claro que se pueden ver todas las gamas del espectro, en cuanto a integración. Existen lugares donde los grupos se unen entre sus similares, pero viven completamente aislados del medio que los rodea, como es el caso de los gitanos en Europa Occidental, los llamados Roma;  están los Barrios en las grandes ciudades americanas y luego vemos la gama  de mezclas, hasta la completa integración al nuevo medio, asumiendo la  identidad del nuevo país. Los grupos que no se han asimilado plenamente, son “Ghettos” como dice mi amigo?

Buscando una respuesta, continué mi investigación entre las personas en mi entorno, no necesariamente amigos, ni de mi grupo etario. La reacción a mi pregunta de si ellos se habían mudado a un ghetto, fue prácticamente querer lincharme. Ninguno se siente en un “ghetto”. (Obviamente todos se han mudado al mismo sitio que yo). Argumentaban que se mudaron buscando  afinidades, tratando de encontrar un sentido de comunidad, cierto parecido con el lugar que dejaron. Ninguno de ellos  quiere dejar en su totalidad su identidad; sus viejos amigos, costumbres, tradiciones  forman parte de ella.

Esta es también mi manera de pensar!

No tengo una frase infalible para convencer a mi conocido: “Ghetto” ó Comunidad, “Ghetto” ó Afinidad, “Melting Pot” ó “Tossed Salad”. Para mí, es Comunidad ….Afinidad. En lo que sí estoy claro, es que no es negativo, como lo plantea mi amigo, se trata de decisión, de maneras diferentes de ver lo mismo. Yo estoy feliz de haber encontrado la comunidad en la que estoy viviendo, que me ayudó a incorporarme a mi nueva sociedad.

Autor: Rafael Sanchez Gomez

Imagén: Google

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