Cuando aprisionas un pájaro, comienzas a perderlo…porque ya no cantará para ti en el bosque.  Cuando no arriesgas tu libertad para adueñarte de ella, comienzas a perderla…porque la libertad que tienes se confirma cuando decides elegir.

Si tomas el poder y el control de los que te rodean, sólo lograrás aprisionar y asfixiar…solamente debes tomar el poder y el control de ti mismo –  porque los “tuyos”, nacieron libres.

Cuando no dejas partir a tus hijos hacia la vida, comienzas a perderlos porque nunca los verás volviendo a ti libres y maduros.

No existe precio por la libertad, pero sí una bellísima recompensa para quien la regala con grandeza en el alma; por lo anterior, como padre, como madre, tienes la obligación de educar a tus hijos: enseñar con el ejemplo y ser impecable con tus palabras.

¿Podrás quejarte de los valores que llevan en su equipaje? Como tú se los inculcaste desde su infancia, llenando esa maleta que llevan cargando sobre sus hombros, será mejor que medites seriamente sobre cuáles valores has mostrado hoy, pues es con tu ejemplo con el cual se han guiado y se va desarrollando gran parte de la personalidad que tus hijos muestran al mundo.

También podrás disfrutarlos, ayudarlos y apoyarlos pero sólo con paciencia, con respeto empapado de amor – por ese tiempo de calidad dedicado y por el buen trato, cosecharás lo inimaginable.

La sabiduría de ser papá y mamá, se siente como hijo (a), después de que hemos salido al mundo; es entonces, al sabernos temerosos y estrenando las enormes alas que nos colocaron nuestros padres en ese maravilloso e inquietante mundo de la niñez y la adolescencia.

Lograr ver y apreciar desde la distancia, es libertad para desarrollar conciencia de vida – cuando tomamos decisiones responsables y llenas de sentido, nos acercamos a la madurez.

El amor es esencia espiritual; quien lo vive se inunda de sus mejores productos: alegría, vitalidad, paz interior, libertad y dinamismo.

Amar, es vivir en, desde y para la persona amada. Amar implica compartir, entregarse y convivir, escuchar sin juicio, aprender, dialogar, respetar, abrazar, reír y gozar el hoy.

Ruth Barón Ch.

Psicoanálisis Existencial y Logoterapia

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