En vista del interés que ha despertado entre nuestros lectores la publicación en el número anterior de un “haiku” y de la cantidad de preguntas que hemos recibido al respecto, decidimos incluir este artículo escrito por nuestra poetisa,  en el que explica de una manera muy elocuente e interesante en qué consisten.

HAIKUS 2011. REIVINDICANDO EL PODER DE SINTESIS

Los haikus se parecen a las mariposas. Son efímeros, coloridos y livianos. El descubrimiento de la existencia de estos poemas, con su métrica desafiante y su brevedad expresiva, despertó en mí una irresistible fascinación. Tal vez porque, en su aparente sencillez, sugieren una profunda reflexión.

De origen japonés, pero con una difusión espacio-temporal desde el siglo XVI hasta la actualidad,

narran, rimando o no, una historia en sólo diez y siete sílabas métricas, distribuidas en tres versos.

Tal vez lo que más me llamó la atención es la coincidencia entre el poder de síntesis que tienen  y el mundo vertiginoso en el que vivimos. Es que tan sólo leyendo los “mensajitos texteados” en los celulares, nos damos cuenta cómo nos entrenamos para sintetizar.

Basho dijo que “El haiku es simplemente lo que está sucediendo en este lugar, en este momento”.

Basho fue uno de los primeros maestros cuya obra se conoce, otros nombres que se encuentran en todos los textos son Issa, Buson y Shiki… y entre los latinoamericanos, Cortázar, Borges, Benedetti, Octavio Paz, Tablada… sólo por citar a los famosos, pero existen haiyines (“hacedores de haikus”) de otros idiomas y épocas.

Investigando, descubrí que cuando la temática no gira alrededor de la Naturaleza sino de percepciones y sentimientos humanos, sus anhelos y añoranzas, generalmente con un cierto dejo de humor y de ironía, no se trata de HAIKUS, sino de SENRYUS, término curiosamente desconocido por muchos lectores.

A mí se me presentan unos y otros con la misma emoción creadora y a todos les encuentro una energía detonante. Los escribo en mi computadora, en libretas, en servilletas de restaurantes, en “e-mails” y

en las hojas del libro que estoy leyendo.

Me emociono cuando los participantes de los grupos de encuentro se identifican con estos versos y es entonces cuando entiendo la increíble vigencia de un arte tan antiguo.

En una actividad de Haikus  organizada por el periódico The Miami Herald, donde participaron más de mil escritores yo envié uno que decía

Amor cortito

Picó y dejó una roncha

Como un mosquito.

Autor: Dra. Marta Goldstein Ghelman

PhD en Educación de Adultos. Escritora

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