Ya pasamos por la tormenta de tomar la decisión y mudarnos a un nuevo país, nuevo lugar. Las tormentas de las dudas y la sacudida emocional de la toma de decisión se transforman en acción y tenemos la energía de montar el nuevo hogar. Tratamos de hacerlo lo más confortable posible, llevar a los hijos a su nueva escuela y conocer nuestros nuevos alrededores descubriendo cosas y entusiasmándonos  con todo aquello. Visitamos conocidos y amigos en la zona cercana a nuestra nueva dirección, escuchamos los cuentos de su proceso y tratamos de aprender de ello. Poco a poco la familia y la cotidianidad cobran su rutina. Esto abre la puerta para comenzar a posicionarnos en el contexto profesional y de trabajo.

Para aclarar mejor esta idea quisiera compartir mi experiencia propia.

Llegué a mi nuevo hogar en septiembre de 2000. En mi país de origen ocupé un puesto de muy alto nivel. Tenía gran red de relaciones con personas de mucha relevancia en la economía y la política de mi país. Presidentes de empresas, ministros de gobierno y hasta el Presidente del país, que conversaban conmigo con frecuencia, solicitando mis consejos y opinión. Era miembro de la junta directiva de varias empresas y profesor universitario de alto nivel y de mucho reconocimiento.

Cuando llegué a mi nueva dirección tenía la energía de “comerme al mundo”. El éxito lo llevaba en  la sangre y era solo cuestión de tiempo hasta que replicara lo que logré en mi país. Pensaba que seria como había sido en mi casa anterior, al decir quien soy se me abrirían las puertas. Qué va! Le decía a la gente quien soy y me miraban con una interrogante en sus ojos como diciéndome, ¿y?

Así me di cuenta que tengo que aprender humildemente nuevas cosas; quiero  compartir algunas de ellas:

-Que mi pasado, que en mi mente tenia mucho valor, es desconocido para el nuevo ambiente y tengo que construir un nuevo pasado, para decirlo de alguna manera.

-Que en el nuevo país hay nuevas reglas de juego y nuevo réferi, debo aprender las reglas y como relacionarme con el réferi.

-Que alrededor hay muchas personas como yo, conocidas y ya establecidas, no debo tratar de competir con ellas, sino más bien construir relaciones nuevas.

-Que al inicio dependes más de ti mismo y menos de quien conoces.

-Que los “amigos” no lo son, porque están en lo mismo y en el nuevo país no tienen la red o la influencia que tenían en el viejo país.

-Que si no rompes patrones, el tiempo de logro es demasiado largo vis a vis de lo que necesita mi familia.

¿QUE HACER?

La segunda parte de este artículo se publicará en el próximo número.  Mientras tanto, si alguien quiere colaborar y dar sugerencias sobre el “¿Qué hacer?”, está bienvenido.

Images: Google images

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