Suena a lo que me contaban las monjas en el colegio cuando estaba chiquita, pero que gran verdad. Cuando emigras, lo que vale, es lo que realmente eres. Si no lo sabes o dudas, te enfrentas con la gran debilidad de querer “comprarte” un nuevo puesto en la vida. Por eso fracasan muchos inmigrantes. La felicidad no se compra -otra vieja frase- pero además, afuera la plata no alcanza.

Cuando emigras, dejas de ser “la hija de…”, “la esposa de…” y hasta pierdes la licenciatura y el doctorado. Te conviertes en una personita que tiene que enfrentar todos los tramites, las quejas, las inscripciones y las búsquedas con tu sonrisa y la sola compañía de un nombre y un apellido, que no le suena a nadie. Son momentos difíciles. Tienes que apelar a toda tu simpatía, tus buenos modales y tu “inteligencia emocional”, para tratar de entender unos parámetros que no son los que estas acostumbrada y fluir.

Pero ¿Quién nos enseñó, inteligencia emocional? ¿Quién más allá de selectos profesores, nos hicieron responder de frente a la pregunta: más allá de lo que tienes, qué eres, que valoras, en que crees?

Las respuestas te colocan frente al mundo de los valores. Lo que realmente eres, lo que realmente crees. Esos lineamientos fundamentales sobre los que se construye la identidad y las relaciones personales, familiares y con la comunidad. Es la esencia del ser. Conocerlo te ayudará a dirigir tus esfuerzo hacia lo que realmente quieres y te hace feliz.

Lo que hemos observado, es que al perder esa “identidad” fabricada a través de la posición social o el apellido o la profesion, la gente tiende a sentir, que comprando una casa más grande o con más vista; un carro más lujoso, una inversión más fastuosa se reconstruye. Tristemente, en este proceso pierden su capital y su autoestima.
Se embarcan en cualquier cantidad de proyectos sin futuro, pensando que dejarán con la boca abierta a los demás.

Por eso, antes de iniciar una nueva vida en otro país, es muy importante preguntarse un poco que es lo que realmente somos? Que es lo que queremos lograr? La respuesta no tiene que ser cien por ciento exacta, sirve comenzar a tener idea. Lo que no se puede, es no tener ninguna idea.

Ana Carolina Paris de Zaidman
FUNDAPROSAL
Fundación para la Promoción de la Salud
San Jose Costa Rica

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