Quisiera compartir con Uds. en esta oportunidad el tema de las amistades nuevas que hacemos cuando emigramos. Lo primero que debo mencionar, y, en realidad debería ser bastante obvio, es que esto es algo que necesita dedicación y esfuerzo de nuestra parte.

Algunos tenemos suerte y logramos consolidar un grupo de nuevos amigos a los que conocemos ya sea porque son padres de nuestros hijos, amigos del trabajo, asisten al mismo centro religioso, son nuestros vecinos y nos los encontramos en el cine, supermercado, paseando el perro, frecuentan el mismo bar, etc.etc. La relación con estos nuevos amigos al principio es una investigación: primero tenemos que explorarlos, como una especie de Dick Tracy aficionado, buscando si nos gustan cosas similares, que tengan los mismos principios que nosotros, que no participen en actividades sospechosas o ilegales!!! Uds se sorprenderán de este último comentario, pero tengo amigos que emigraron, hicieron buenas migas con alguna gente y de repente los vieron fotografiados en una redada de la policía; tremenda sorpresa! ¿Se imaginan la cara de mis amigos?????

Después de la investigación viene el periodo de “noviazgo”: hay que conquistarlos! Necesitamos mostrarle nuestra cara buena, que valemos la pena, que  tenemos gustos afines. Esta etapa es muy delicada porque si cometemos un error como, por ejm, hacer algo que no les gusta, ellos no van a salir de su zona de confort, no se van a esforzar por acercarse a nosotros y la amistad no progresará. Una vez conocí una persona que pasó todo los” filtros” conmigo y mi pareja y nos invitó a pasar por su casa; la esposa al rato llamó cancelando porque tenían un compromiso previo; en una segunda oportunidad hizo algo muy similar y esa amistad no pasó de allí, de hecho, murió, porque nosotros nos sentimos menospreciados y no nos interesó continuarla.

Una vez pasado el período de conquista, la amistad avanza. Entonces debemos empezar a trabajar sobre las cosas que no nos gustan y ser más tolerantes. Aquí me imagino que pensarán: “pero la amistad con esa pareja de la cual acabas de hablar no avanzó porque no fuiste tolerante” y…….tienen razón, pero si la amistad ya avanzó a esta etapa y uno se siente a gusto en ella, probablemente hay muchas cosas que si gustan y/o ya se han establecido actividades que no queremos perder. Recuerden, el inmigrante tiene muchos problemas con la pérdida, a veces llega hasta extremos para que no ocurra. Esta es una etapa que es muy creativa, porque comienzan a inventarse cosas para compartir, se hacen fiestas, parrilladas, clubes de lectores, de bebedores, de coleccionistas de …… lo que se les pueda ocurrir, todo con el afán de mantener las amistades. Y de aquí muchas veces nacen bellísimas relaciones que uno jamás se hubiera imaginado.

Y, ¿qué pasa con nuestros viejos amigos? Si ellos emigraron como nosotros, probablemente están formando parte de esos nuevos grupos. Si no lo hicieron, y los vemos ocasionalmente, pueden aparecer los celos, los “benditos celos”, porque  sienten  que nos hemos distanciado y que no tienen cabida en esas nuevas relaciones. He visto unas tremendas peleas por celos, que a veces terminan destruyendo lo poco que quedaba de la vieja amistad y otras acaban con la nueva amistad, cuando los amigos recientes piensan que los viejos amores recuperarán su relación distanciada a expensas de la de ellos. Aquí uno necesita transformarse en un malabarista con conocimiento de parejas, para tratar de acomodar las necesidades propias, las de los viejos, y las de los nuevos amigos, trabajo éste muy difícil porque uno también tiene su bagaje, nosotros somos, muchas veces, juez y parte . Esos malabarismos de incorporar, separar, explicar, retener, dividir, etc etc, etc, nos hacen rompernos la cabeza tratando de encontrar un equilibrio, no de lo nuevo vs. lo viejo, sino de lo nuevo junto a lo viejo, que en el fondo son y representan lo mismo:  Calor Humano.|

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