(Definición: Un anhelo sentimental por el pasado, normalmente por un período o lugar con asociaciones personales felices).

En esta época de vacaciones se comienza a planear para donde ir. Muchos de los que han emigrado deciden visitar la vieja Patria, el viejo terruño, ver a los amigos que no  ven hace tiempo. Los que tienen hijos quieren llevarlos a  conocer el sitio de donde vienen sus padres y abuelos, mostrarles donde nacieron, jugaron, estudiaron. La planificación se vuelve emocionante y aparece la nostalgia, pero también  uno comienza a preguntarse: Cómo estará ese sitio? ¿Habrá cambiado? ¿Qué habrá sido de tal o cuál amigo? Se empieza a hablar y compartir sobre los planes y vienen las preguntas: ¿Hace cuanto no has ido para allá? ¿Cómo está la situación? ¿Sabes qué hace la gente que dejaste?

Esto me hace recordar experiencias que tuve cuando volví con mi pareja a  sitios que me habían impresionado mucho de joven y quise compartirlos con ella; al llegar lo único que me dije fue: ¿Y ésto era lo que yo tanto añoraba? Y al comentarlo, veo que es la experiencia de muchas personas : nuestras expectativas son diferentes de la realidad.

Por eso, antes de emprender ese viaje tan soñado y esperado es necesario unir  nuestras expectativas con una dosis de realidad, lo que nos va a permitir disfrutar la experiencia mucho más. Si el choque de la realidad lo asimilamos al preparar la travesía, no vamos a perder tiempo buscando sitios que ya no existen ó que ya no son lo que eran, bien sea porque nosotros evolucionamos ó porque ellos se deterioraron ó ambas cosas. Debemos concentrarnos en reencontrar y aprovechar lo bueno que existe en la tierra que dejamos y disfrutarlo a plenitud. Regresar de visita debe tener una connotación de encuentro, de recordar lo bueno y bonito; si no, se corre el peligro de caer en ese  proceso de comparación que hemos visto que hace tanto daño. Volvamos para disfrutar de lo bueno y mostrarles a los hijos la herencia que les estamos dejando: ¡de dónde vienen!, hecho éste tan importante en la época de asimilación y también de búsqueda de identidad que se vive actualmente.

La NOSTALGIA de lo que dejamos es parte de nosotros, debe enriquecernos en nuestro presente y futuro y hay que tomarlo así, para darle continuidad a nuestra existencia y a la de nuestros hijos.

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