A pesar de todos los  sistemas de comunicación modernos, al emigrar  y querer mantener el contacto con la Vieja Patria, hay muchas cosas con las que es difícil estar al día,  por ejemplo: ¿Quién de nuestros conocidos está enfermo? O falleció?, ¿Quién se casó? O divorció? Tuvo un hijo o nieto nuevo? Esto nos hace pasar muchas veces penas y vergüenzas, porque sin querer hacemos preguntas indiscretas: ¿Cómo está tu esposo? Y la respuesta es: ¿No sabias que nos divorciamos hace tres años y el muy……….…. ó ¿Cómo está tu mamá? Se murió hace dos años después de un enfermedad larga y para nosotros el sufrimiento fue………….. y uno dice para sus adentros ¡trágame tierra!!!

Un amigo venezolano me decía que en Caracas existen dos tipos de personas: los que leen los obituarios y los que aparecen en ellos. Este comentario  me hizo reflexionar y comencé a leer los obituarios de los periódicos principales de mi país,  y llamo con cierta regularidad a los amigos que se quedaron en la Vieja Patria que sé que están siempre pendientes de todos, para informarme de las alegrías y desgracias que han ocurrido recientemente. Uds se reirán o pensarán que es estúpida mi reflexión, pero no se imaginan la cantidad de veces que he recibido llamadas de amigos que, como yo, emigraron, para saber si me he enterado de algo que le ocurrió a algún conocido de ambos. Uds seguirán preguntándome por qué tanto yo como mis amigos emigrantes necesitamos mantenernos informados si ya no estamos allá……Buena pregunta! La respuesta que tengo es que no se puede negar algo que forma parte de nosotros, de las experiencias de nuestra vida, es un trozo de nuestra maleta y ésa la llevamos siempre con nosotros.

Eso si, también he visto personas que reniegan  de ese pasado: “yo ya dejé atrás todo eso”, “ya me olvidé de todos ellos”,  y no me gusta su actitud. Mi percepción es que los que actúan renegando su pasado viven una mentira, y eso los lleva a la tristeza y a un estado de constante pelea con los que los rodean. Un ejemplo de esto lo he vivido con un amigo  que emigró hace más de 30 años, al que cada vez que le cuentan algo de la Patria Vieja reclama de mala gana que él no quiere saber nada de allá. El se casó con una mujer no latina que impuso que no se hablara español en su presencia y él accedió. Cuando había una reunión los amigos terminaban hablando español, la esposa brava, el amigo amargado y al final todos sus antiguos amigos lo dejaron de invitar, repercutiéndole económicamente porque tenían negocios interdependientes. Lo más interesante fue  que sus hijos cuando crecieron quisieron aprender español y conocer sobre sus raíces latinas. Lo que demuestra que nunca debes renegar de donde vienes porque esa decisión siempre te perseguirá y no en un buen sentido. Mientras tanto, mi amigo hasta el día de hoy se lamenta porque, aunque hizo nuevos amigos, no son tan cercanos  como los amigos que lo “abandonaron” y extraña aquel tipo de relación.

Como se ha escrito tantas veces, cuán necesario es unir todas las experiencias que nos hacen ser quienes somos, y que van a definir nuestra existencia en el futuro. Quienes fuimos en el pasado nos va a ayudar a enfrentar el futuro de una manera muy propia e individual.

Recordemos que la tarea de mantenerse comunicado requiere un esfuerzo. No la abandones!

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