Se acaban de celebrar las votaciones nacionales en los Estados Unidos. Por primera vez he participado en este proceso y quiero compartir con ustedes mi experiencia. Vivo en Estados Unidos desde hace quince años, pero no me convertí en ciudadano sino hace tres años, por eso no había podido votar nunca antes en este país. Provengo de un país latinoamericano y había votado muchas veces allá……..Las votaciones iban siempre acompañadas de un vago estado de aprehensión. Las semanas antes de las mismas estaban usualmente precedidas de toda serie de rumores preocupantes: que si gana este candidato el pueblo se va a rebelar, que si gana este otro los militares no lo van a aceptar, etc, etc, etc. En vista de todo ésto, en la semana previa a las elecciones había que apertrecharse de provisiones, por si acaso se presentaba algún tipo de revuelta callejera y se tuviera uno que quedar en la casa. El día mismo de las votaciones, que era uno solo para todo el mundo, siempre un domingo, la ciudad amanecía callada y desierta. La gente solo salía a los centros de votación. Al llegar allá lo primero que se veía era un grupo de soldados ubicados en el sitio para garantizar el orden; todo el mundo, los votantes, los soldados, el personal de la mesa de votación, muy serio y parco. Así que, se pasaba por el trance, lo más rápido y callado posible y de vuelta a la casa a esperar…………. En la noche se estaba “pegado” a la televisión para saber el resultado. Con suerte, hacia la medianoche se tenía una idea bastante clara de quien era el ganador, había algunas quejas de “fraude” (a veces muchas, otras veces, menos) por parte de los  perdedores, pero eventualmente se aceptaba la victoria official, y al dia siguiente el país amenecía más o menos en calma, aliviado de que el proceso terminó y no hubo nada que lamentar.

Qué diferencia las votaciones americanas!!!!

Mi primera sorpresa, es el concepto de que mi voto ES IMPORTANTE. Así que si voy a estar fuera del país, o por alguna razón de trabajo, de salud o la que sea, no puedo acercarme a mi sitio de votación en el día destinado, puedo votar con anticipación por correo o la semana anterior, en sitios asignados para “votación adelantada” (“early voting”). Y efectivamente eso fue lo que hice: voté la semana anterior. Estuve parado en la cola, por aproximadamente una hora, esperando mi turno, y todo el mundo en la misma, conversando animadamente sobre cualquier tema, incluyendo política. Por supuesto, no había militares cuidando el proceso y los únicos policías que se veían eran los encargados del tránsito. El personal del centro muy cortés y amable, había a nuestra disposición agua, por si teníamos sed. Un señora  delante mío en un momento dado se sintió mal: le trajeron una silla y le preguntaron si quería retirarse, y ella se negó, insistió en que quería votar, así que llamaron a los paramédicos para que la chequearan y, la cuidaron hasta que le tocó entrar. LLegó mi turno. Me acerqué a la mesa donde debía identificarme y les dije que era la primera vez que votaba en este país. El encargado de la mesa pidió silencio y lo anunció públicamente. Todos me aplaudieron!!!!! Después me entregaron las hojas de votación y me explicaron lo que tenía que hacer. En cada uno de los pasos había alguien encargado de dirigirme y lo hacía con amabilidad y cortesía. Si en algún momento sentí cierto nerviosismo o aprehensión, recordando tiempos anteriores, se me quitó rápidamente, y comencé a disfrutar lo que estaba haciendo: participar en el proceso de elegir al próximo presidente, a los senadores y representantes al Congreso por mi jurisdicción, a los jueces, concejales, etc. Sentí que mi opinion cuenta! Me sentí muy bien por participar!  

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