TOGETHERNESS

Cuando emigramos nos sentimos más vulnerables emocionalmente, las cosas nos afectan más, emociones sobre situaciones que creíamos superadas, regresan. Esto es evidente en esta época, cuando hay tantos cambios sociales y políticos en los países latinoamericanos, y los que han emigrado desde allá están pendientes de esos cambios y se descorazonan cuando son contrarios a sus deseos. La pregunta es: ¿por qué tanto sentimentalismo? ¿Si tú ya no vives allí por qué estás tan pendiente?, o también lo opuesto: ¿Por qué no te preocupa para nada?TOGETHERNESS 2

Las pregunta son muy válidas y se plantean una serie de incógnitas: ¿Será que la persona está insatisfecha y no lo dice? ¿Pensaba volver y no lo dice? ¿Se bloquea tanto para no pensar en lo que dejó?  ¿Tiene su agenda propia?

Obviamente hay personas que manejan su despedida, su parte afectiva, ignorando completamente todo su pasado. Esto se más frecuentemente en aquellos que tuvieron que emigrar por situaciones traumáticas, como persecuciones, situaciones en las que su vida estaba en peligro. Tal es el caso de muchos sobrevivientes del Holocausto, que no quieren saber nada de su pasado, no lo comentan con nadie, ni con su propia familia, no hablan el idioma de su país natal.

Pero en la gran mayoría de las personas, a pesar de haberse mudado y estar establecidos en su nuevo país, el Viejo Hogar forma parte de ellos y necesitan mantener los recuerdos de los años que pasaron ahí. Por eso están tan pendientes de lo que pasa en su viejo terruño y esa es la razón de que den rienda suelta a su sentimentalismo. Además, los llevan a discusiones tremendas con sus amigos de antaño.

Hace poco me encontré con un viejo amigo (que se queda en nuestro país natal) con el que solía tener extensas tertulias semanales alrededor de un buen trago, allá en la Vieja Patria, y me dijo que le encanta hablar contigo porque no soy de los que le dicen “y hasta cuando vas a vivir allá”; yo, por mi parte, le comenté que me encantaba hablar con él porque no apostaba al fracaso de mi emigración. Me di cuenta cuán sentimentales estábamos  ambos y comprendí entonces lo molesta que se encuentra mucha gente en reuniones de amigos por la “persecución verbal” que existe entre ambos grupos. Me dicen, “pero son frases sin ninguna maldad”, si puede ser que no tienen maldad pero están llenas de emoción, y producen respuestas a veces exageradas, quien, no se puede negar, son “sinceras”, pero pueden ser dolorosas para el interlocutor.

Lo que yo planteo hoy es que  por qué  esas dos tendencias, esos dos grupos, el que se fue y el que se quedó no pueden coexistir en paz?  ¿Es el futuro de ambos cuestionar los sentimientos del otro? Este tipo de actitud a lo que lleva aún más es a ese distanciamiento que tantas veces se ha repetido.  A lo mejor lo primero que tenemos que reconocer es que estamos en una fase sentimental………..y después……..qué buenos son esos recuerdos que compartimos y que pueden permitirnos mantener esas tertulias  entre amigos que fueron y pueden  seguir siendo tan enriquecedoras.

Anuncios