celebrationSoy ávido lector de su blog  El Inmigante y he disfrutado en este de varios artículos referentes a diferentes formas de mantener las amistades que dejamos al emigrar. Y, por coincidencia, dos amigos míos me contaron hace poco historias similares respeto a sus hijas que emigraron. Estos dos amigos no tienen ninguna relación entre ellos, los conocí en momentos diferentes de mi vida y provienen de medios sociales totalmente distintos. Ambos me relataron que sus respectivas hijas hacen esfuerzos  muy similares para  mantener la amistad con las compañeras de su época escolar. Hablamos aquí de dos grupos,  uno de seis y otro de ocho jóvenes (bueno, no tan jóvenes porque todas tienen más de 30 años, están casadas o divorciadas y todas tienen hijos), que viven ahora en diferentes países, ciudades y que lo primero que hicieron al emigrar  fue comprometerse a verse por los menos una vez al año, sin esposos ni hijos para reencontrarse; se comprometieron a estar presentes cuando una de las del grupo necesite estar acompañada. Por ejemplo uno de los grupos se reunió recientemente porque una de las “niñas”, como dice mi amigo, se está divorciando y en una semana todas se organizaron para pasar con ella algunos días y acompañarla en este momento difícil. ¿Qué hacen en esos días? Se ponen al día de lo que les ha ocurrido desde el último encuentro, porque aunque utilizan las redes sociales (Facebook, Tweeter), dicen que personalmente es más divertido, rememoran su época pasada, cuando su mayor responsabilidad era estudiar y, se divierten como jóvenes. Me pregunté si esto lo podían hacer esas jóvenes porque cuentan con buenos recursos económicos, pero resulta que uno de los grupos si tiene recursos, pero en el otro, las jóvenes tienen recursos limitados, y  mi amigo (el padre) me explicó que logran sus reuniones porque se han organizado de tal manera que no les resulta difícil, todo el mundo colabora, los esposos, los hijos, los padres, y todos ellos, a pesar de no participar en la reunión  se identifican con su familiar  y  disfrutan  las historias que las “muchachas” traen de vuelta.

Estas historia me ponen a pensar en que “querer” es un elemento muy importante en el “poder”, sobre todo para nosotros los inmigrantes, porque siempre, como tales, vamos a tener algo más importante o más urgente que hacer. Debemos tomar el ejemplo de estos dos grupos de jóvenes que mantienen vivas sus amistades, no han dejado morir esa unión que se establece en los años de la juventud y no se puede repetir en ninguna otra época. Además ellas con sus acciones,  nos enseñan que se puede tener lo viejo y lo actual.

Creo que es una bella historia de éxito y por eso la comparto hoy con ustedes.

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