ImagenDiezEste articulo no es para el que emigró y se adaptó, que está feliz con su nuevo terruño, que puede soñar con sus viejas raíces pero ha establecido nuevas que han sido muy  fructíferas y generosas. Este artículo es para el  que emigra, pero no convencido………..

Como recordarán, uno de nuestros amigos articulistas escribió hace un tiempo escribió una pieza muy simpática y  graciosa que llamó “No Emigres”, en la que nos hacía preguntas  sobre nuestras costumbres previas y según él, si uno respondía afirmativamente decía: ¡¡¡NO EMIGRE!!! (Si desean leerlo aprieten aquí “Recomendaciones para no emigrar”)

Pues bien, ahora, pensando en lo que ocurre cuando una persona emigra sin convencimiento, sin convicción, sin ser capaz de aceptar que las cosas son y van a ser diferentes, que requieren esfuerzo, que es necesario un período de duelo por lo perdido  o modificado, se me ocurrió escribir este lista de recomendaciones que pueden ayudar a una persona en estas circunstancias:

1.- Busca amigos nuevos que provengan de otros países, con diferentes culturas, y que ya se han adaptado. La mayoría de la gente busca a sus coterráneos, lo cual es, en principio, lógico y natural, pero lo que ocurre que el que está insatisfecho se queda con sus amigos igual de insatisfechos, y cuando se reúnen para platicar o tomarse un trago, se auto-alimentan de rabia y malestar.

2.- Cada vez que tengas ese pensamiento de rabia por haberte ido, pregúntate a ti mismo (para recordártelo): ¿“Por qué me fui”?

3.- Piensa todos los días  en lo QUE HAS GANADO.

4.- Pregúntate: ¿Qué puedo hacer para pertenecer? No aceptes “no me dejan entrar”, “son  muy trancados, muy cerrados”.

5.- No te quedes callado, comparte tus pensamientos y sentimientos, pero con alguien que te ayude, no con alguien que te envenene más. Busca hasta que encuentres a la persona indicada.

6.- Acepta que, no importa hace cuanto te mudaste, siempre vas a tener un recuerdo de tu patria original, eso no quiere decir que no puedas querer lo nuevo. Tu vida va a ser una mezcla de ambos.

7.- Incorpórate en actividades similares a las que tenías en tu país de origen. Si eras miembro de una organización religiosa,  de sociedades benéficas, clubs deportivos, etc, busca ese tipo de sociedades en tu nuevo país. Esto te permitirá  tener una idea de lo diferente ó similar que son las organizaciones, además de  permitirte conocer individuos de otras comunidades.

8.- Nunca digas “estoy  demasiado cansado”, “no tengo tiempo”, “eso es difícil”,  “no vale la pena”. Te va poner peor y no te ayuda para nada.

9.- Acepta que tus amigos nuevos nunca van a ser como tus amigos de la infancia que dejaste atrás (de hecho, ningunos nuevos amigos van a serlo, hayas emigrado o no), así que no hagas comparaciones.

10.- Participa en un Blog como El Inmigrante,  o crea uno propio, para compartir tus experiencias, aprender lo que opinan otros que están viviendo lo mismo que tú y ayudar a muchos a manejarse gracias a tus experiencias migratorias.

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