Fuga de cerebros

 

“Yo miro hacia el futuro porque es donde voy a pasar el resto de mi vida”.

George Burns

Uno de las grandes pérdidas que ocurren en los países con emigraciones importantes por razones económicas o políticas, es la pérdida de “materia gris”, por la fuga de profesionales, técnicos, escritores, artistas, etc.

Este grupo constituye la élite intelectual de un país, toma tiempo importante su formación y es muy difícil de  reemplazar a corto y mediano plazo.

Por otra parte tenemos a  los países desarrollados, tan ávidos de esa “materia gris”; 20 o más años de preparación obtenidos con solo un plumazo:  otorgar una visa de entrada. El país receptor se preocupa además de que esos profesionales se sientan a gusto con su decisión: sueldos que les permitan un buen nivel de vida, posibilidades de crecer y de surgir.

Pero hay además una pérdida, menos perceptible aunque también muy importante, para los países de los que la gente se va, y es la pérdida de los hijos de esos inmigrantes. Ellos se adaptan generalmente de manera rápida al nuevo país, con nuevos amigos, costumbres, manera de vivir, y es muy difícil que quieran regresarse en caso de que los padres volvieran,  ya sea porque las circunstancias en su país de origen cambiaran o ellos no lograran adaptarse. Para esos hijos, el país de origen va a ser solo un lejano recuerdo de su crianza.

Pregúntense, ¿cuántos hijos quieren regresar?. Deben existir, pero la mayoría se quedan, por eso persisten dentro de las ciudades sitios como Chinatown, Little Haiti, Japantown, Little Havana.

Se pierde así, para la vieja Patria, toda la potencialidad de desarrollo que estos hijos van a aplicar ahora en la tierra que los acogió. El esfuerzo que hacen los países en vías de desarrollo para tratar de “nivelarse” con los países del primer mundo se ve obliterado por la fuga de varias generaciones de cerebros.

Aunque sea difícil de creer, muchas veces las causas de la emigración son económicas. ¿Qué ocurre? Resulta que se forman los profesionales, pero luego de eso sus posibilidades de avance en la escala económica y social se ven disminuídas porque no existen incentivos y los sueldos no son competitivos, todo esto como parte de las políticas gubernamentales y  en muchos sitios para tener  éxito y surgir hay que formar parte de grupos donde la corrupción es la norma. En vista de estas circunstancias, muchos optan por buscar nuevos horizontes.

Nuestros países no se dan cuenta del daño que se hacen cuando no se preocupan por esa pérdida de ‘materia gris”. A veces oímos frases como: “que se vayan”, “no nos hacen falta”, en vez de analizar cuáles son las razones del éxodo y transformar  nuestras sociedades en verdaderas  meritocracias donde el que trabaja y estudia puede surgir.

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