Asamblea de la ciudad                                                                                                                                                           Cuando las cargas de la presidencia parecen inusualmente pesadas, siempre me acuerdo que podría ser peor. Podría ser un alcalde.

Lyndon Johnson

Hoy asistí por primera vez, con un grupo de amigos, todos inmigrantes, a una asamblea de la Alcaldía de la ciudad en la que vivimos. Para mí fue una experiencia sumamente enriquecedora, porque ví y percibí por primera vez lo que es democracia en su más básica manifestación: La expresión de la opinión del pueblo y la actitud de los gobernantes frente a ésta.

Se preguntarán, cómo es posible que esta persona que escribe no tenga idea de dónde está parada, porque este fenómeno ocurre en todas las democracias. Y es verdad, supuestamente la democracia está fundamentada en el voto de cada uno de sus ciudadanos, y yo he ejercido ese derecho durante muchos años, pero a pesar eso, nunca experimenté un sentimiento como el que tuve en esa asamblea. El individuo, yo y cada uno de los que estábamos presentes, estaba defendiendo lo que consideraba que le fue arrebatado, porque sus líderes, como siempre ocurre, tomaron una decisión que no defendía los mejores intereses de sus representados. Al salir los individuos (que tienen muy bien  grabados sus derechos ciudadanos) a corregir y recuperar lo que se les quitó, lo más impresionante fue la respuesta de los lideres: reconocer que se habían equivocado en la apreciación de las necesidades de la comunidad.

Me di cuenta ese día que el voto más importante no es el voto para elegir Presidente o Primer Ministro del país. El voto más importante es aquel que escoge al Alcalde y a los miembros de la Asamblea Legislativa, porque son ellos que van a desarrollar y proteger mis necesidades básicas y  diarias en la comunidad, y sus decisiones van a afectar mi día a día  en la vida comunitaria.

¿Por qué escribo esto? El tema no es muy novedoso, pero  he visto que nosotros los inmigrantes no participamos tan frecuentemente  en nuestras comunidades como deberíamos, ya sea por tener otras prioridades, porque no conocemos el sistema, por desconfiar de éste o simplemente porque tememos cometer errores. Resulta que por tomar ese tipo de decisiones a priori y actuar en base a experiencias previas nos perdemos de vivencias y satisfacciones.

Mi participación en la Asamblea me permitió darme cuenta de cómo funcionan las personas que tienen muy claros sus derechos y la importancia de defenderlos, y me enseñó que esos individuos, con su claridad, obligan a sus líderes a respetar a su electorado y sus derechos. Cuál fue el resultado final en esta oportunidad? Fue un compromiso entre las partes, donde todos los participantes recibieron el respeto que se merecen , no hubo derrotados sino un grupo comprometido con el bienestar de la comunidad.

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