Color rosa 2Ayer no es más que la memoria de hoy, y mañana es el sueño de hoy.”

Khalil Gibran

Llevaba dos meses preparándome  para volver a mi Vieja Patria después de cinco años de haberla dejado. No se imaginan  cómo soñaba, cómo planeaba todo lo que iba a hacer, los lugares que iba a visitar, las comidas que iba a saborear, lo que le iba a enseñar a mi nueva esposa, que nunca había estado en ese país: Mi colegio, la casa donde viví, los lugares que frecuentaba, todas aquellas cosas que yo añoraba todos estos años,  tantas cosas que había dejado y que no encontraba en mi nuevo país, o que si creía que encontraba, me parecía que no eran ni remotamente similares.

Nos montamos en el avión mi esposa y yo y llegamos a mi Vieja Patria. No tienen idea de cuál fue mi sorpresa cuando todos esos sueños que tuve en los últimos dos meses y que me llenaron de tantos recuerdos se fueron desmoronando uno a uno! Nada era igual! Al pasear por las calles y boulevares de antaño, que eran tan bonitos, resulta que ahora están muy descuidados, los edificios sucios y despintados, las calles con huecos, los árboles moribundos, y además esos sitios son muy peligrosos. No reconozco la ciudad, a sus habitantes y a sus lugares de diversión. Los restaurantes en que soñaba degustar la comida que me encantaba, resulta que ya no son nada parecidos a lo que eran, el sabor de la comida no es el mismo ó será que yo ya he evolucionado y lo que me gustaba antes forma parte del pasado y lo mantengo como si fuera actual? Me sentí allá como me ocurrió cuando me fue de allí y llegué al nuevo sitio: ahora soy un extraño en mi propio país.

Esta experiencia me hizo reflexionar! Me puso a pensar en cuántas veces  me decía que las nuevas cosas en mi nuevo país  “no eran iguales” a las que había dejado y que en realidad lo que pasaba era que  en mi cabeza tenía mis “memorias color de rosa”,  que idealizaba lo que había dejado y se lo trasmitía a todos a mi alrededor. Ese “soñar” no me dejaba disfrutar de lo nuevo, no me permitía ver que yo había evolucionado y que lo que extrañaba solo era parte del recuerdo, que el recuerdo puede ser rosa, porque lo malo tiende a olvidarse ( como dice la canción de Barbara Streisand) pero solo es recuerdo. Por eso mi esposa me puso en la realidad cuando me dijo “esto es lo que tanto añorabas?”. Sí, añoraba el  tiempo pasado, mi infancia, mi juventud, mi vida. Ahora más que nunca me doy cuenta que es necesario ver hacia delante. Este viaje me enseñó algo que hay que decirse todos los días : “sueña con el pasado pero vive el presente”.

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