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 Impuestos es lo que pagamos por una sociedad civilizada

Oliver Wendell Holmes

Uno de los “problemas” que tienen los inmigrantes, sobre todo los que vienen de Latinoamérica, es que no están acostumbrados a pagar impuestos, y al decir esto me refiero a todo el mundo, en todos los niveles sociales, desde el  industrial poderoso hasta el obrero que vive de su salario: Los latinos no estamos acostumbrados a pagar impuestos! Pero cuando se presenta la necesidad emigrar, por las mil y una razones que ya conocemos, el “problema” de los impuestos aparece, y es verdad ,muchas veces el porcentaje con el que se queda el gobierno del país al que emigramos puede ser alto, y ¡cómo cuesta firmar ese cheque al recaudador!: el pulso tiembla, o peor aún, se lo descuentan a uno directamente del sueldo sin siquiera pedir permiso. En esos momentos los que se mudaron están maldiciendo su decisión y los que no emigraron se divierten repitiendo“te lo dije”.

UN MOMENTO……el problema con esta manera de enfocar la situación es que se está tomando al revés: en vez de maldecir por lo que nos retiran, debemos preguntamos qué estamos disfrutando por el dinero que debemos entregar.  Y allí es donde la ecuación cambia. Yo me empecé a hacer esa pregunta,  y  no se imaginan todas las cosas que encontré: Gané seguridad personal, gané libertad de caminar por las calles a cualquier hora porque no tengo temor  de disfrutar las largas caminatas por los boulevares, gané estabilidad, gané que mi voto vale y lo buscan, gané calles limpias y en buen estado, gané que tengo más lugares a los cuales tengo acceso, gané que mis hijos, si son buenos, pueden estudiar y competir aunque yo no tenga muchos recursos para costearlos,  gané que si tengo un accidente en la calle en menos de diez minutos hay una ambulancia tratando de ayudarme,  gané que tengo una vejez  más humana y protegida, gané que si tengo algún problema con los oficiales electos de la ciudad donde vivo puedo pedir una cita o hablar en las Asambleas Legislativas sin necesidad de tener que buscar alguien con influencia política que me ayude, gané que puedo conseguir mi pasaporte  con solamente llenar una solicitud en la oficina de correos…………etc. Obviamente a nadie le gusta que se “lleven” parte del dinero que gana, pero todas esas “cosas” que gané cuando me mudé se logran con los impuestos que me obligan a pagar. Además pasa algo interesante: como estamos obligados a pagar impuestos, empezamos a reclamar, sí, reclamar  a nuestros representantes del gobierno respecto a cómo utilizan ese dinero, porque tenemos el derecho,  y si no nos gusta cómo lo hicieron, los podemos penalizar no votando por ellos. No se imaginan la cantidad de políticos  que han sido sacados de sus cargos a través  del voto por malgastar o mal utilizar los dineros del Estado, experiencia que no tuve nunca en mi país de origen, cuando no me preocupaba en qué se usaba mi dinero. Que nuestra decisión de no emigrar no sea por no pagar impuestos, porque al final del día el retorno por esos impuestos parece ser muy generoso con nuestra calidad de vida.

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