AprenderUna de los puntos álgidos a la hora de tomar la decisión de hacia donde emigrar es el idioma. Por eso vemos que tantas personas de habla castellana emigran de un país latinoamericano a otro ó a España. El idioma, como sabemos, es básico, pero ocurre que, por oportunidades que se presentan, hay personas que deciden irse a países cuyos idiomas desconocen, muchas veces en la desesperación o en el temor de perder una buena oferta. Lo sorprendente de esta situación, es que, en muchos casos, difieren el trabajo de aprenderlo para otros momentos. Frases como: “ya aprenderé cuando esté allá”, “para mí los idiomas son fáciles y no me va a costar aprender”, son frecuentes.Multitasking Cuál es la sorpresa…………. cuando llegan a su nuevo país no hay tiempo, hay que buscar donde alojarse, conseguir trabajo, abrir una cuenta de banco, pedir la luz, comprar un teléfono, y tantas cosas más, y además………………. no es tan fácil como uno creía aprender el nuevo idioma!  Claro que se va aprendiendo de a poco, porque la TV nos pone en contacto con el idioma, (aunque no necesariamente siempre, porque se tiende a ver más los canales locales en español), las personas a nuestro alrededor nos van enseñando; si tenemos hijos, ellos nos trasmiten algo lo que aprenden en el colegio, pero……. se pueden imaginar la calidad de lo que vamos aprendiendo.

Y eso en el tiempo, ténganlo por seguro, que nos va a costar! Al principio,  probablemente podemos conseguir un trabajo conociendo poco el idioma, pero cuando venga una promoción, olvídense de ella si no manejan adecuadamente el léxico. Si necesitan, o quieren mudarse a otro sitio, solo pueden hacerlo en lugares donde aceptan personas que no hablan el idioma local y eso reduce muchissssímo las posibilidades  No solo eso, ¿se acuerdan de aquel refrán popular “Loro viejo no aprende a hablar”? Pues es verdad! Ya no somos pre-escolares , escolares o hasta adolescentes, que dominan un nuevo idioma en poco tiempo. Lo que aprendemos ya adultos nos cuesta siempre más, y, si se trata de un idioma, a pesar de estudiarlo, se nota en muchos casos que  lo hablamos “machucado”, que no es nuestra lengua materna, que tenemos un acento “diferente”. Imagínense entonces si lo que aprendemos viene de lo que se oye en la calle, con errores gramaticales , omisiones, contracciones y malas pronunciaciones y es justasmente de ahí de donde nacen las nuevas palabras que inventamos los inmigrantes. Me imagino que cada uno de nosotros que tiene hijos o nietos en el colegio en el nuevo país tiene algún cuento de  como ellos nos corrigen o se burlan de nuestra pronunciación. Por lo menos, a mí me ocurre todo el tiempo.

Por eso es básico que seamos capaces de poner a un lado un tiempo dentro de la locura de la mudanza para dedicarnos a estudiar ese idioma desconocido para nosotros. Después va a ser muy tarde y mucho más dificil!

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