Marimonios interculturales

Quería compartir con Uds. una de las experiencias más extrañas que he tenido desde que me mudé a Atlanta. Emigré hace 6 años y es la primera vez que me invitan a una boda de unos compañeros de trabajo americanos. Lo primero que ocurre es que recibo un email con 6 meses de anticipación para avisarme del evento y preguntarme si voy a estar en la ciudad el día de la boda. Acaso yo  sé si voy a estar vivo ese día?. Bueno, el hecho es que hablé con mi esposa y confirmamos nuestra asistencia para ese día. Dos meses antes del evento me llega la invitación, donde me vuelven a pedir que confirme mi presencia y, otra vez, lo hago. Además me dicen que la fiesta es “Black Tie” y me entero que debo ir vestido de “tuxedo”  y mi esposa de traje largo. Se imaginan obligarnos a vestirnos elegantes, sobre todo a mí que me gusta andar cómodo. Tuve que salir a alquilar un “tuxedo”, porque, claro, yo no tenía uno y no iba a comprar un traje que no sabía si voy a volver a usar. Mi esposa eso sí, encantada de comprar un traje largo (porque tampoco tenía ) y por supuesto, eso implica un gasto que no tenía calculado.

Pasan los meses y por fin es la semana de la boda. Me pongo de acuerdo con los compañeros de trabajo para sentarnos juntos y divertirnos , porque no conocíamos a más nadie. Cuál es mi sorpresa que llego a la fiesta y hay una señora muy agradable repartiendo tarjeticas; la señora me pregunta mi nombre y me dá una tarjeta donde hay un número que corresponde a la mesa que me han asignado, y llego a la mesa y hay dos tarjeticas más con que nos indican dónde debemos sentarnos mi esposa y yo. Esa planificación que había hecho días atrás  para divertirnos se vino al suelo!!!Al llegar a la mesa no conocíamos a nadie, todos eran americanos; nos presentamos  amablemente y nos sentamos. Apenas lo hicimos, se acercó un mesonero a preguntarnos qué queríamos comer como plato principal: carne o pescado; resulta que yo no quería ninguna de las dos cosas, pero escogí una. Tratamos de hacer conversación en la mesa, hablamos de nuestras respectivas profesiones, de dónde venía cada uno, de la relación con los novios, del clima y……………  se acabaron los temas. Nos empezamos a ver las caras sin saber qué hacer; menos mal que existe la música, que, por cierto, estaba bastante animada y mi esposa y yo salimos a bailar. Justo cuando estábamos entrando en calor pararon la música para servir la cena; entraron los mesoneros en fila desplegando el primer plato. Yo quería seguir bailando, como se hace en las fiestas latinas, porque me estaba divirtiendo, y cada cual come cuando quiere, pero aquí no había nada que hacer, debíamos regresar a la mesa y sentarnos a comer. Yo además estaba preocupado porque no sabía de qué conversar con mis compañeros de mesa, que eran personas muy agradables, simpáticos  e inteligentes, pero con las que tenía muy poco en común. Por suerte, ellos tenían una gran ventaja sobre nosotros: tenían experiencia  en este tipo de fiesta y de conversación y nosotros no tuvimos que hacer mayor esfuerzo. De repente volvió la música, todo el mundo fue invitado a bailar, se volvió a animar la fiesta y de repente hay que comer de nuevo y así sucesivamente, hasta que llegó el momento de los discursos!! Para mí, y estoy seguro que para cualquier latino, eso si fue un rompe-fiesta: se imaginan oír las historias de los novios desde temprana edad, hasta el jefe de policía habló porque era amigo de la familia y la novia había tenido varias infracciones por exceso de velocidad ……….. yo no hacía sino bostezar, porque lo que quería era bailar. Al terminar los discursos apagaron las luces y…………trajeron el postre, Baked Alaska flambeado y fue todo un show: los mesoneros desfilando con las tortas llameantes y todo el mundo exclamando WOW!!!!! Se prendieron las luces, se sirvió la torta y comenzó la música otra vez. Nuevamente salimos a bailar por un rato y en medio de la diversión la orquesta de repente se despidió y se acabó la fiesta. Eran las 12m en punto! Aparentemente por regulaciones locales (o nacionales) no se puede continuar con el “ruido” más allá de esa hora. Total que toda la noche fue todo un shock cultural.

Espero con ansia el momento en que alguno de mis hijos se case, porque Imagínense  Uds. el SHOCK CULTURAL que será para nuestros invitados americanos una boda “ a la latina”, donde nada está medido ni estructurado …………………..