Medicos y corazónPara la década de los 1930s la expectative de vida del venezolano en promedio era de 36 años y de cada mil recién nacidos 150 fallecían antes de cumplir los 5 años. Con la creación, en la década siguiente, del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, y gracias al excelente equipo de médicos que formaron parte del mismo, la situación comenzó a cambiar. Para la década de los años 50 el ciudadano común pudo sobrepasar los 55 años de existencia, y para la de los 70-80, se logró superar la barrera de los 70 años de longevidad, gracias a la erradicación casi definitiva de enfermedades endémicas, a la construcción de acueductos en las zonas rurales, a la construcción de grandes hospitales, y sobre todo, a la formación de subespecialistas venezolanos en las mejores universidades y centros de salud del mundo.

El médico venezolano fue acogido y bien reconocido en los grandes centros por su excelente formación académica. La casi totalidad, a pesar de ofertas tentadoras, regresaban al país. Muy pocos se quedaron y un buen número de estos se han convertido en referencias mundiales en sus áreas, como es el caso del Dr. Igor Palacios, considerado uno de los mejores cardiologos-hemodinamistas del mundo, jefe de Servicio del Massachusetts General Hospital (Boston), y el Dr. Sergio Giralt, actualmente jefe de Trasplante de Médula Osea del Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York.

Actualmente, Venezuela presenta un éxodo nunca visto de médicos que viajan hacia el exterior, con el agravante que pareciera que ellos no tienen planes de retorno al país, y preocupa en sobremanera que por un lado se van colegas recién formados en especialdades cada vez más desérticas (en el primer centro hospitalario público del país acaban de renunciar 16 anestesiólogos para irse a ejercer a Chile) y otros de gran experiencia, como lo sucedido en el Hospital de Clínicas Caracas donde 53 profesionales de altísima preparación han migrado a distintas naciones, como Estados Unidos, Costa Rica, Panamá, Colombia, Chile, España, Portugal, Italia e Israel. Lo preocupante es que estos médicos, algunos con dos especialidades, no son atraídos por mejoras pecuniarias. El lamentable éxodo ha sido por buscar mayor seguridad física, tanto personal como familiar, y la de poder contar con mejores condiciones para ejercer la profesión para la cual se prepararon.

Sería imperdonable que en un futuro cercano nuestros hospitales y clínicas estén atiborrados de pacientes y ausentes de médicos especialistas, y que tengamos que emular al presidente español Felipe González, quien en la década de los 80, para promover la natalidad de España-debido a la muy baja tasa de nacimientos- llegó a decir:”el problema mayor de España está en que los parques están quedando vacíos y las Iglesias y funerarias demasiado llenas”.

Amadeo Leyba Ferrer

Presidente del Hospital de Clínicas Caracas

 

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