Antes de comenzar a explorar el tema de las experiencias hospitalarias, quisiera recordarles que lo primero que debe hacer una persona que cree estar experimentando alguna emergencia médica es llamar al 911. Personal del Servicio de Emergencia acudirá inmediatamente y llevará a cabo las acciones preliminares necesarias para salvarle la vida y llevarlo al hospital más cercano. Para un nuevo inmigrante es muy difícil comprender o identificarse con el sistema médico de su nuevo país; uno piensa que si ya por fin tiene un seguro médico, ésto va a ser suficiente para estar protegido de las facturas médicas y poder obtener los mejores beneficios, pero no es necesariamente así. Para asegurarse que tiene la cobertura apropiada, busque hablar con alguien que tenga experiencia en seguros de salud. Esa persona o compañía puede guiarlo y explicarle la cobertura de una cierta póliza de salud, así como el co-pago y otros gastos en que se puede incurrir en una visita a la emergencia o al hospital, y en otras interacciones con el sistema de salud. Una vez que está seguro que tiene la cobertura adecuada, esté preparado para la eventualidad de que necesite ser tratado en un hospital. La mayoría de los hospitales en los Estados Unidos son sitios muy complicados y abrirse camino en ellos puede ser una experiencia desalentadora. Mientras Ud. tenga buena salud, debe encontrar un “defensor médico” para Ud. y los suyos. Qué quiero decir con un “defensor médico”? Puede ser un amigo de la familia con conocimientos médicos, como un doctor/a, enfermero/a u otro/a trabajador/a de la salud. Esta persona con conocimientos en la materia puede hablar con su médico tratante y revisar su plan de tratamiento, los procedimientos etc. con Ud., de manera de asegurar que Ud. tenga una clara comprensión de las cuestiones importantes. Ultimadamente, su salud y la de sus seres queridos es su responsabilidad, así que encárguese de familiarizarse con el plan de tratamiento que le ofrecen y asimismo tenga presente informarse sobre y revisar todo mediamento y tratamiento que recibe, de manera de que no haya ninguna equivocación o malentendido, y no tenga miedo de preguntar cuántas preguntas estime sean necesarias. Algunas veces, la actitud del personal médico puede ser abrumadora; ésto puede hacerle temer hacer preguntas o cuestionamientos. Pero recuerde, que Ud., al fin y al cabo, no es solamente su paciente sino también su cliente y ellos tienen la obligación de garantizar que Ud. quede satisfecho. Una vez más, recuerde que nadie va a defender sus derechos mejor que Ud. mismo. Antes de abandonar el hospital asegúrese de tener todas las instrucciones y prescripciones para seguir el tratamiento y recuperarse en la casa.

Buena suerte!

Autor: Anita Friedman

Imagen: Google images

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